lunes, 4 de abril de 2016

Contra el tiempo y el olvido (II)



 
Permanecieron callados largo tiempo,
sabiendo que su amor se venía abajo.
Caía, caía, sin un sustento posible.
Sin una rama de olivo, sin una posible opción.
Así de rápido se caen los Imperios.
Qué malogrado despropósito,
ondear en el cuerpo ajeno,
en el alma de otro
para descubrir que se quiere huir
como alma que lleva el diablo.
 
 
 
 
 

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