Al pensar en las horas humeantes.
Amor, yo no he querido nunca esperar tanto.
Yo te he querido siempre y ya no basta
este argumento tan de peso y tierno.
Amor, ni tú vas a cambiar ni ya lo quiero.
No, ahora ya no quiero.
Ahora da igual si sigues como antes.
El tiempo se agotó sin presagiarlo
No éramos , tal vez, los que creímos.
Soñamos tantas cosas abortadas.
Ideas de bombero en nubes de humo.
Paseos a la orilla de planetas.
Nada era culpa tuya, era de ambos.
Amor, tú sabes que el destino nos separa.
Irremediablemente nos separa.
Y mi boca en la tuya se conmueve.
Y sigue amando aún
pero a horcajadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario